A lo largo de este año se ha conmemorando en centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial. Todo comenzó con el asesinato, a manos de un joven nacionalista serbio, del archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa, el día 28 de junio de 1914. A partir de ese momento se sucedieron una serie de declaraciones de guerra entre los distintos países que formaban las dos alianzas en que se dividía Europa, por un lado Alemania, Austria y Turquía y por otro Francia, Reino Unido y Rusia.
En un principio los contendientes pensaron que la guerra sería corta, basada en el avance de la infantería. Pero las nuevas armas automáticas, la potente artillería y las armas químicas, todas ellas nacidas en el seno de la revolución industrial, obligaron a replantear la guerra. Los soldados no podían avanzar ni luchar contra aquel destructivo armamento, así que se vieron obligados a excavar profundas trincheras para guarecerse.
Así es como comenzó un nuevo tipo de guerra de desgaste, donde para conquistar unos pocos metros de terreno era necesario el ingente sacrificio de jóvenes soldados, donde lo importante era hacer retroceder al enemigo a cualquier coste humano. Como máximo exponente de ello fue la batalla de Verdún, también conocida como la máquina picadora de carne, en ella cientos de miles de soldados de ambos bandos fueron enviados a un continuo y estéril avance hacia el enemigo, hasta ver quien quedaba totalmente extenuado.
Voluntarios españoles en la Gran Guerra
España quedó al margen de la contienda, declarándose neutral, de esta neutralidad sacó provecho económico al proveer todo tipo de materias primas a los contendientes. No obstante la sociedad española se encontraba dividida entre germanófilos y francófilos.
Muchos fueron los voluntarios españoles que se alistaron en la Legión Extranjera para defender a Francia. Uno de estos fue un joven torrellanense llamado José Segarra Méndez. Se sabe muy poco de él, se conoce que estuvo en el frente todo el tiempo que duró guerra y que fue herido en cinco ocasiones, tres de gravedad y dos levemente. En reconocimiento a los actos heroicos que realizó en el campo de batalla fue condecorado con la Croix de Guerre y con L’Insigne des Blessés. Tras su vuelta a España realizó el servicio militar en nuestro país, concretamente en el arma de artillería.
En 1921, en Alicante, se celebraron diversos actos conmemorativos del tercer aniversario de la firma del armisticio que puso fin a la Gran Guerra. Consistieron en una solemne misa en la concatedral del San Nicolás, en honor a los soldados que murieron en dicha guerra, y donde se cantaron diversos himnos como “Hymne aux morts” o el “Requiem”.
Posteriormente se celebró un banquete en el Club de Regatas donde asistieron el Cónsul de Francia, el Vice-Cónsul de Bélgica, el Cónsul de los Estados Unidos, la comunidad francesa en Alicante, diversos españoles francófilos y representantes de la prensa. Especialmente invitado a la conmemoración estuvo José Segarra, en representación de todos los voluntarios españoles que participaron en la contienda para defender a Francia.
Nuestro condecorado convecino se sentó en la mesa de honor, donde se pronunciaron diversos discursos ensalzando la abnegación y el sacrificio de todos los aliados, de los legionarios y, en particular, del valiente comportamiento del condecorado Segarra. Finalmente se realizaron diversos brindis y sonaron los himnos de la Marsellesa y la Marcha Real. La conmemoración duro hasta las dos de la madrugada.
La verdad es que viendo como discurrió aquella sangrienta guerra, fue un verdadero milagro que aquel torrellanense volviera sano y salvo de aquellos campos de batalla.
En
una ocasión alguien me relató una extraña historia que ocurrió hace mucho
tiempo. En el Clot de Galvany existió una torre llamada Lo i Brisó que fue
propiedad de una adinerada familia de Santa Pola. Por aquella zona también
habían otras casas, todas ellas mucho más humildes, habitadas por labradores,
donde el único agua potable de que disponían era el de los pozos, los alimentos
que comían eran producidos por ellos mismos y la única luz que vieron era la
del sol o la del candil. A pesar de ser una zona asilada y muy tranquila, todas
las noches, cuando estas familias se iban a dormir, cerraban bien las puertas y
ventanas. En ocasiones habían noches distintas a las demás, siempre noches de
luna oscura, donde ya muy tarde se oían aterradores aullidos. Al oírlos los
vecinos se inquietaban y nadie se atrevía a salir de casa, ni siquiera los
hombres armados se atrevían a cruzar el umbral de sus casas. Había que esperar
en las camas hasta el amanecer.
La
mencionada casa Brisón debe su nombre a su propietario Jaime Brisón quien la
compró en 1711 a Salvador Gosalves y Francisca Esplá por 1030 libras y ya por
aquella época fue una de las casas más importantes de la partida de los
Balsares y especialmente del Clot de Galvany.
Finca Lo i Brisó (al fondo labrando con mula)
Poco
sabemos de su propietario, debiendo de ser un oficial del estado mayor de
artillería destacado en Alicante. Por su apellido podemos suponer que tenía un
origen extranjero pues Brisón procede del Bryson británico o del Brisson
francés. Posteriormente la finca perteneció a sus herederos y en 1779 a Mariano
Aracil, Regidor Perpetuo de Jijona.
La
casa estaba compuesta por una residencia, torre, una hermosa bodega y corral
para el ganado. Además tenía una ermita que ciertos estudios arqueológicos
recientes la sitúan al otro lado de la laguna de donde se encontraba la casa
pero que los vecinos la conocieron situada a doscientos metros en dirección
opuesta, hacia la sierra del Cabezó. Tras el terremoto de 1885 se derruyó la
fachada de la casa que hubo de ser reconstruida.
En
los primeros censos catastrales encontramos que la finca tenía dos tahúllas de
olivos, seis de plantados, siete de viña y 607 tahúllas de tierra campa. Aparte
de su aprovechamiento agrícola y ganadero durante el siglo XVIII se
aprovecharon los grandes pinos que allí se encontraban para uso maderero.
Como
curiosidad contaré que debido a la frecuencia con que se llenaba de agua de
lluvia el Clot de Galvañ se hacían intransitables los caminos que lo cruzaban.
Por ello los propietarios de la casa tenían a su disposición una barca que les
permitía cruzar de lado a lado la laguna en caso de inundaciones y así no
quedar incomunicados con Alicante.
La
vida de los labradores que vivían en el Clot de Galvany era muy sacrificada
pues aquella zona era de secano y las únicas cosechas eran las de trigo y
cebada exclusivamente cuando llovía. También había algún que otro olivo y
algarrobo y una zona improductiva de saladar. Otro de los inconvenientes del
Clot era que en los años de abundantes lluvias los vecinos se marchaban a
vivir a otros lugares, especialmente al Cap, huyendo de las enfermedades
relacionadas con el agua estancada como el paludismo. Cuando eran años secos se
podían quedar en la casa del Clot.
Los labradores compraban lo que necesitaban en Santa Pola
o en El Altet, y cuando la ocasión lo requería cogían el carro con la mula y se
marchaban a Alicante a comprar otros artículos que habitualmente no se podían
comprar en otros lugares. En verano salían hacia la capital rompiendo el
amanecer pues se tardaba en carro dos horas y media la ida y la vuelta.
Preparando las paellas
El lugar era una zona virgen donde lo único que abundaba
era la naturaleza, se solía salir a recoger esparto, caracoles serranos,
tomillo, rabo de gato, cantahueso, romero y demás bienes que da la sierra de
Santa Pola.
En la década de los años 50 estas tierras cambian
totalmente su fisonomía cuando pasan a ser de regadío. Este cambio da un gran
impulso a los labradores pues les permiten cultivar hortalizas y otros cultivos
teniendo la cosecha asegurada. Aquello les proporcionó un gran bienestar.
A comienzo de la década de los 60 la sociedad ETASA
arrendó la finca de Lo i Brisó para cultivar tomates con el objetivo de
exportarlos. Aquello revulsionó el Clot al cambiar la agricultura tradicional
por una agricultura más intensiva y comercial.
Para terminar quisiera dedicar el presente artículo a
Manuel Meléndez, quien en muchas ocasiones me regaló su compañía y su
conversación, y al que siempre recordaré con agradecimiento y aprecio. En una
de ellas me habló de esta casona. Recordaba como de pequeño su abuelo le
contaba multitud de historias, como la de aquellos perros que aullaban de noche
y que aterrorizaban a los niños y que no eran otra cosa que una señal que sólo
los adultos sabían interpretar. Eran las noches de oscuridad total que
aprovechaban los contrabandistas para descargar en la playa del Carabassi los
fardos de sus barcas y transportar la mercancía ilegal por un camino hasta Lo i
Brisó, así cuando los vecinos escuchaban aquel fantasmal aullido era la señal
de que no debían de salir de casa para no ser testigos de nada, si es que no
querían perder su vida.
Juan F Mollá
Publicado en el Crisol – Enero 2014 TORRE BRISÓ
*Posteriormente a la publicación, conforme se han estudiado los restos arqueológicos, la antigua ermita estaba en un lugar opuesto al indicado en mi artículo.
En esta ocasión voy a reproducir un artículo que se publicó hace ya tiempo en la revista El Crisol donde se explica interesantes cosas sobre la Almazara que existía en Lo Reus.
El pasado junio, en la revista el Crisol número 63, se ha publicado un interesantísimo artículo sobre las expropiaciones que se produjeron en 1964 para construir el Aeropuerto del Altet. Es una mirada critica sobre lo que sucedió.
Felicitar a Santiago Candela por contar lo que vivió y animarle para que lo siga haciendo.
Desafortunadamente no hay muchas referencias escritas sobre el pasado de la antigua Ermita de Torrellano y su Inmaculada Concepción, por eso cualquier narración sobre ellas tiene una gran importancia. El artículo que seguidamente se transcribirá apareció publicado el sábado 3 de junio de 1905, en el periódico La Voz de Alicante, y es la más antigua descripción de un acto religioso en nuestra ermita que he encontrado.
El artículo nos muestra a un Torrellano volcado con su pequeña ermita, donde los vecinos ya no cabían y debían de contemplar el acto desde el exterior de la misma. Nos describe a los niños y a los padres que acudieron y como fue de emocionante para todos ellos. Y lo más importante de todo, la gran devoción a la Purísima Concepción, donde su coronación es recibida con vítores entusiastas.
No debió de ser una coronación canónica propiamente dicha conforme a derecho, pues eso no ocurrió hasta 1991. Debió de ser una coronación litúrgica a petición de los vecinos, donde acudieron varios religiosos, haciéndola coincidir con el día de la Ascensión, con la intención dar a la jornada la máxima solemnidad.
Nada he podido averiguar de la niña Casilda Cortés o del obrero don Antonio Penalva. Doña Mariana Blasco debió de ser una maestra interina de niñas en Torrellano.
De su autor se sabe que fue párroco de la iglesia de San Francisco de Asís en la partida de La Marina. Ejerció un sacerdocio muy activo, estando decididamente involucrado en Círculo Católico Obrero de Elche donde, entre otras muchas actividades, impartió clases a niños y a adultos. Muy sensibilizado por las condiciones de los obreros en una ocasión escribió que era “preciso que el corazón, guiado por la caridad cristiana, se sintiera impulsado a la protección del obrero, instruyéndole y educándole” conforme al evangelio.
La Primera Comunión - Pablo Picasso
Aquella época no era ni mucho menos idílica. Se nos muestra la gran conflictividad social y política de aquellos años, donde cualquier acto estaba sujeto a una valoración que quedaba marcada en la historia. Por ello también el artículo tiene su importancia, pues no sólo nos muestra la festividad en sí, sino que también nos enseña los diversos trasfondos que vivieron nuestros antepasados.
Para finalizar quisiera sugerirle realice un pequeño ejercicio mental: que conforme vaya leyendo el escrito imagine el lugar en 1905, los acalorados músicos, la blanca ermita rural, las niñas, a los emocionados padres y madres, y a nuestra Inmaculada Concepción, y con ello aprecie el documento en su vertiente más humana.
Juan Francisco Mollá Agulló
" Torrellano Alto
Ni puedo ni debo relegar al silencio, la primera Comunión recibida por multitud de niños y el acto conmovedor de la Coronación de la Virgen, que en el día de la Ascensión, tuve la satisfacción de presenciar en la Ermita de la Purísima sita en el partido llamado Torrellano Alto.
La grata impresión producida por esas hermosísimas niñas, que con el traje blanco aparecen cual lindas mariposas entre el verdor del campo, ansiosas de depositar á los pies de su Madre Inmaculada las místicas rosas de sus almas; los cánticos de amor que ese nutrido coro de vírgenes, tan bello como encantador elevan á su Madre Querida; las dulces melodías de los armoniosos instrumentos dirigidos por el inteligente obrero D. Antonio Penalva que atraen nuestro espíritu; la honrada frente del labrador, que desafiando los rigores de un sol abrasador, se afana y lucha por contemplar la escena que en el interior de su adorada Ermita, el celo de la inteligente y fervorosa maestra Dª Mariana Blasco, que no cesa un instante de custodiar á ese cándido coro de angelitos que rodean el trono de la Reina de las flores; los suspiros, las lágrimas, las tiernas miradas de Amor á María Inmaculada, cuando el Sacerdote del Señor desde el púlpito la presenta como verdadera madre de la regeneración, los suspiros del padre, las lágrimas de la madre que se deslizan suavemente, al oír á la linda niña Casilda Cortés recitar con maestría la despedida "Adiós Madre mía de mi alma", los vítores espontáneos con que en el momento de la Coronación, al unísono de la marcha real, prorrumpen la multitud apiñada y otras mil y mil circunstancias, me impulsan á coger la pluma para que no quede en el olvido acontecimiento tan grato y tan consolador, porque si los enemigos de la Religión no pierden las ocasiones de ridiculizar y zaherir al culto de María, atreviéndose hasta á insultar al obrero católico, como lo hemos visto recientemente en nuestro querido pueblo, por el delito de haber hecho solemnemente la primera Comunión, nosotros tenemos el deber de no ocultar lo dulces atractivos de esos sagrados acontecimientos, ó para que comprendan lo inútiles que resultan todos sus esfuerzos, cuando pretenden herir con sus escarnios la inmortal y divina Religión de Jesucristo.
¡Adelante, pues, labradores católicos! Adelante en ese camino que en unión de vuestro celoso capellán D. Gaspar Sempere, habéis emprendido con tan buenos auspicios. Seguid y no retrocedáis, porque ya sabéis que ese es el único camino que conduce á la tan anhelada regeneración. José Díez "
PUBLICADO EN EL LLIBRET DE FESTES DE LA PURISIMA DICIEMBRE - 2012
Durant la segona meitat del segle XIX diversos importants polítics van decidir instal·lar-se en Torrellano, la majoria amb una residència d'estiu, uns altres, com Francisco Bushell, amb el seu primer habitatge. Al fer-lo van apostar per la nostra partida donant-li un nou aire residencial, provocant amb això un canvi econòmic i social. Els considere una espècie de pioners i el jurista José Reus i García va arribar dels primers.
José Reus como Diputado
Va nàixer a Alacant el dia 15 de març 1816 (en la seua partida de naixença ve amb el nom de José Mariano Antonio Buenaventura) fill de Nicolás Reus i María García. De família modesta va haver d'impartir classes per a poder pagar-se el segon ensenyament. Va començar a cursar teologia a Oriola amb la intenció d'ordenar-se sacerdot, però va passar a estudiar dret i després de la seua llicenciatura va exercir com advocat i docent. Va fundar la revista La Tribuna fins que el pronunciament de 1843 li va obligar a fugir a Madrid on va treballar com columnista i traductor. En 1848 la policia va registrar el seu despatx d'advocat i va ser detingut i incomunicat per les seues activitats de caràcter liberal.
En l'any 1852 va fundar l'Editorial Reus, especialitzada en dret i on es publicaven els seus nombrosos llibres, un any després crea la Revista de Legislació i Jurisprudència. Va pertànyer a la Real Acadèmia de Jurisprudència de Madrid i com masó a la lògia Gran Orient, arribant a grau de Gran Canceller.
Militant del Partit Progressista va ser triat diputat per Alacant en 1854, i senador en la legislatura on es va proclamar la primera República.
Professional i econòmicament li van ser molt bé les coses el que li va permetre comprar diverses propietats, entre elles unes terres en Salades (amb drets d'aigua del Fons la Mina) i altres en Torrellano on va construir una casa coneguda com "La del Portichol", però que des de sempre tots els veïns l'hem conegut com "Lo Reus".
Amb el pas del temps la casa va anar adquirint més protagonisme en la vida de la família Reus, especialment donada pel seu fill, Emilio Reus Bahamonde, nascut en 1858. Aquest va rebre una exquisida educació, es va doctorar al mateix temps en filosofia i lletres i dret, escrivint llibres jurídics, filosòfics, sobre biologia evolutiva, així com obres de teatre. Ràpidament dirigeix la revista del seu pare i s'introdueix en la política i en la masonería pertanyent a la Gran Càmera de Ritus. Magnific orador milita en el Partit Democràtic-Progressista, començant la seua meteòrica carrera organitzant actes polític-socials com el que apareix en el diari El Liberal, de data 10 de març de 1881, en el qual fa referència a un homenatge als liberals alacantins afusellats en 1844, i al que va seguir un "notable banquete celebrado en el teatro Principal, han acogido otras manifestaciones de la democracia alicantina. El domingo se reunieron en la preciosa posesión que el Sr. Reus tiene en Portichol, término de Elche, hasta noventa y cuatro demócratas, invitados por el dueño de la casa a un fraternal y suntuoso banquete. Hubo muchos brindis y mucho entusiasmo...". Dies després s'envia el següent telegrama a Madrid: "Elche 17, Reorganizado comité republicano progresista. Ciudad Elche, reunión 200 correligionarios, bajo la presidencia de Emilio Reus ...".
Emilio Reus
Va ser triat diputat a les corts en l'any 1884, amb tan sols 26 anys.
Després de la mort del seu pare en 1883 inverteix la immensa fortuna heretada en la borsa i prompte s'alterna amb les altes esferes del país sent un home de confiança del rei Alfonso XII, durant aquells dies s'escoltaven remors que prompte seria ministre. Eren temps molt feliços, però per sorpresa la seua carrera es veu truncada amb la inesperada mort del rei, el que provoca l'ensulsiada de la borsa madrilenya perdent tot el que tenia invertit en ella.
Emigra amb la seua dona i filla a Buenos Aires i comença a treballar partint de zero, al poc temps ja posseïa cinc-cents mil pesos en or, però cada vegada operava amb més riscos en les seues inversions fins que va arribar la seua segona fallida.
Barrio Reus - Montevideo
Amb els seus deutes saldats i el seu patrimoni liquidat es va marxar a l'altre costat del Riu de la Plata, a Montevideo, on els seus coneixements jurídics i la seua extraordinària eloqüència convencen a inversors i govern uruguayo que se li encarregue la prevista creació del Banc Nacional, cosa que succeeix en 1887. Uruguai comença una frenètica modernització, es posa de moda l'estil, l'arquitectura i la cultura europea, Reus finança la construcció de barris sencers, infraestructures, elegantísims edificis, denominant aquella nova zona de la ciutat com Barri Reus.
La seua ment no parava cercar noves empreses de tot tipus, agropecuàries, balnearis, mines d'or, etc... però de nou va passar l'impensable, en 1890 va fallar el banc anglès Barings Brothers, molt sobreexposat al deute sobirà internacional, explotant la bombolla especulativa que vivia el país, sumint-lo en una greu depressió econòmica.
"Sin pan, sin trabajo" Pintura que representa la gran crisis económica de 1890
A Emilio Reus li va dur a la més estricta de les pobreses. Va morir en l'any 1891 a la primerenca edat de 32 intensos anys, marcant per a sempre la nació gaucha, que va cridar a aquells anys com la "època Reus".
Va deixar una fabulosa herència arquitectònica, i després de la seua mort li van dedicar un carrer i va haver una cuestació per a alçar-li un monument. Ha passat a la història com un ambiciós especulador que, amb les seues arriscades maniobres financeres, va dur al país, juntament amb moltes altres circumstàncies, a la ruïna. En Uruguai es va escriure d'ell que ni el mateix "Satán en persona no habría producido en Montevideo la revolución que en todas las clases sociales produjo la presencia de Emilio Reus".
Edificio Reus - Montevideo
No obstant això destacaria d'ell la seua gran preparació i capacitat emprenedora que sumada a la seua fascinant oratoria van conduir al país a un canvi sorprenent, però eixa noble il·lusió de progrés la van convertir en elevades expectatives econòmiques i d'ací a la irracional i febril especulació. L'haver mort pobre ens mostra la seua gran implicació personal i patrimonial en tots els seus projectes, després d'haver-lo tingut tot al seu abast.
La finca de Torrellano va ser heretada per la seua germana Josefina Reus Bahamonde, casada amb Julián Martínez, del matrimoni de la qual va nàixer, entre altres, el seu fill Julián Martínez Reus.
Julián Martínez Reus
Pare i fill van militar en el partit Reformista (de cort republicà, laicista i anticaciquil, i al que van pertànyer, entre altres, Manuel Azaña i José Ortega i Gasset) i pel qual van fer campanya com ens mostra la següent notícia apareguda en el diari La Libertad de 1913 en el qual ens mostra com van vindre "a pasar unos días en su hermosa finca "El Portichol" llamada por nosotros "La casa Gran de Reus". El Sr. Martínez Reus, entusiasta reformista" ... "donde se celebró con éste una larga e interesante conferencia sobre la marcha del Partido Reformista en la Circunscripción, de la que quedó muy satisfecho el Sr. Martínez. Por conocer el Sr. Martínez este término desde su infancia, goza de grandes simpatías entre estos campesinos, por lo cual no sería extraño que el Partido le designara candidato en la próximas elecciones ...".
Julián Martínez Reus va prendre les regnes de l'editorial fundada pel seu avi modernitzant-la i ampliant les publicacions a altres àmbits com la medicina, posteriorment va ser nomenant President de la Càmera del Llibre i triat regidor de Madrid.
Després de la proclamació de la Segona Republica el partit en el qual militava va canviar de nom pel de Partit Republicà Liberal Democràtic (de centre dreta), del que va arribar a ser vicepresident primer. Va ser executat per milicians esquerrans el 8 de novembre de 1936.
Els Reus solien passar llargues temporades de descans "su magnifica hacienda del Portichol", desplaçant-se a l'estiu a la platja del Postiguet per a banyar-se en el Mediterrani, on en una ocasió a Emilio Reus li van arribar a robar el seu rellotge d'or.
En Lo Reus vivia un caser que s'ocupava de mantenir la casa en bon estat i vigilada, i que alhora servia als senyors quan aquestos acudien. El primer caser va ser Jaime Mollá Candela que es va instal·lar a la fi del segle XIX juntament amb els seus nou fills i resta de família. Precisament aqueixa família nombrosa era el més indicat perquè l'extensa finca rústica, d'almenys 332 tafulles, contant a més amb una "almazara de piedras y prensas", estiguera bé atesa i en plena producció.
Familia de Jaime Mollá en la Casa
Amb el pas del temps es va arrendar part de la casa i dels bancals, el que proporcionava als propietaris unes rendes recurrents. Posteriorment la finca va anar venent-se per parcel·les menudes, especialment als arrendataris, anomenat-les "de Espinosa", "del algarrobo", "sur de la via", etc. i el mateix va ocórrer amb la casa a la qual cada vegada més se li afegien més habitatges, que al seu torn eren heretades per major nombre de descendents, convertint-se en un "roal".
Una hisenda on tres generacions de Reus han viscut i estiuejat amb les seues vicissituds: José Reus va ser un gran jurista i té dedicat un carrer a Alacant, el seu fill Emilio va ser el referent de tota una època a Uruguai donant nom a un peculiar i preciós barri de la capital, i ambdós, juntament amb Julián Martínez, van donar una intensa vida a Lo Reus.
Volguera dedicar el present article a Jacinta Navarro Mollá per haver-me endolcit la oida amb velles històries i ensenyar-me fotografies d'un Torrellano molt antic on apareixia el que ella sempre va anomenaba "la seua gran família".
Juan Francisco Mollá Agulló
Artículo publicado el 1/6/2012 en la Revista El Crisol número 59
LA CASA GRAN DE REUS
Durante la segunda mitad del siglo XIX varios importantes políticos decidieron instalarse en Torrellano, la mayoría con una residencia de verano, otros, como Francisco Bushell, con su primera vivienda. Al hacerlo apostaron por nuestra partida dándole un nuevo aire residencial, provocando con ello un cambio económico y social. Los considero una especie de pioneros y el jurista José Reus y García fue de los primeros en llegar.
Nació en Alicante el día 15 de marzo 1816 (en su partida de nacimiento viene con el nombre de José Mariano Antonio Buenaventura) hijo de Nicolás Reus y María García. De familia modesta tuvo que impartir clases para poder costearse la segunda enseñanza. Comenzó a cursar teología en Orihuela con la intención de ordenarse sacerdote, pero pasó a estudiar derecho y tras su licenciatura ejerció como abogado y docente.
Fundó la revista La Tribuna hasta que el pronunciamiento de 1843 le obligó a huir a Madrid donde trabajó como columnista y traductor. En 1848 la policía registró su despacho de abogado y fue detenido e incomunicado por sus actividades de carácter liberal. En el año 1852 fundó la Editorial Reus, especializada en derecho y donde se publicaban sus numerosos libros, un año después crea la Revista de Legislación y Jurisprudencia. Perteneció a la Real Academia de Jurisprudencia de Madrid y como masón a la logia Gran Oriente, llegando a alcanzar el grado de Gran Canciller.
Militante del Partido Progresista fue elegido diputado por Alicante en 1854, y senador en la turbulenta legislatura donde se proclamó la primera República.
Profesional y económicamente le fueron muy bien las cosas lo que le permitió comprar diversas propiedades, entre ellas unas tierras en Saladas (con derechos de agua del Fondo la Mina) y otras en Torrellano donde construyó una casa conocida como "La del Portichol", pero que desde siempre todos los vecinos la hemos conocido como "Lo Reus".
Con el paso del tiempo la casa fue adquiriendo más protagonismo en la vida de la familia Reus, especialmente dada por su hijo, Emilio Reus Bahamonde, nacido en 1858. Éste recibió una exquisita educación, se doctoró al mismo tiempo en filosofía y letras y derecho, escribiendo libros jurídicos, filosóficos, sobre biología evolutiva, así como obras de teatro. Rápidamente dirige la revista de su padre y se introduce en la política y en la masonería perteneciendo a la Gran Cámara de Ritos.
Magnifico orador milita en el Partido Democrático-Progresista, comenzando su meteórica carrera organizando actos político-sociales como el que aparece en el diario El Liberal, de fecha 10 de marzo de 1881, en el que hace referencia a un homenaje a los liberales alicantinos fusilados en 1844, y al que siguió un "notable banquete celebrado en el teatro Principal, han acogido otras manifestaciones de la democracia alicantina. El domingo se reunieron en la preciosa posesión que el Sr. Reus tiene en Portichol, término de Elche, hasta noventa y cuatro demócratas, invitados por el dueño de la casa a un fraternal y suntuoso banquete. Hubo muchos brindis y mucho entusiasmo...". Días después se envía el siguiente telegrama a Madrid: "Elche 17, Reorganizado comité republicano progresista. Ciudad Elche, reunión 200 correligionarios, bajo la presidencia de Emilio Reus ...".
Salió elegido diputado a las cortes en el año 1884, con tan sólo 26 años.
Tras la muerte de su padre en 1883 invierte la inmensa fortuna heredada en la bolsa y pronto se codea con las altas esferas del país siendo un hombre de confianza del rey Alfonso XII, durante aquellos días se oían rumores de que pronto sería ministro. Eran tiempos muy felices, pero por sorpresa su carrera se ve truncada con la inesperada muerte del rey, lo que provoca el derrumbe de la bolsa madrileña perdiendo todo lo que tenía invertido en ella.
Emigra con su mujer e hija a Buenos Aires y comienza a trabajar partiendo de cero, al poco tiempo ya poseía quinientos mil pesos en oro, pero cada vez operaba con más riesgos en sus inversiones hasta que llegó su segunda quiebra.
Con sus deudas saldadas y su patrimonio liquidado se marchó al otro lado del Río de la Plata, a Montevideo, donde sus conocimientos jurídicos y su extraordinaria elocuencia convencen a inversores y gobierno uruguayo de que se le encargue la prevista creación del Banco Nacional, cosa que sucede en 1887. Uruguay comienza una frenética modernización, se pone de moda el estilo, la arquitectura y la cultura europea, Reus financia la construcción de barrios enteros, infraestructuras, elegantísimos edificios, llamando aquella nueva zona de la ciudad como Barrio Reus.
Su mente no paraba buscar nuevas empresas de todo tipo, agropecuarias, balnearios, minas de oro, etc... pero de nuevo pasó lo impensable, en 1890 quebró el banco inglés Barings Brothers, muy sobreexpuesto a la deuda soberana internacional, explotando la burbuja especulativa que vivía el país, sumiéndolo en una grave depresión económica. A Emilio Reus le llevó a la más estricta de las pobrezas.
Murió en el año 1891 a la temprana edad de 32 intensos años, marcando para siempre la nación gaucha, que llamó a aquellos años como la "época Reus". Dejó una fabulosa herencia arquitectónica, y tras su muerte le dedicaron una calle y hubo una cuestación para levantarle un monumento. Ha pasado a la historia como un ambicioso especulador que, con sus arriesgadas maniobras financieras, llevó al país, junto con otras muchas circunstancias, a la ruina. En Uruguay se escribió de él que ni el mismísimo "Satán en persona no habría producido en Montevideo la revolución que en todas las clases sociales produjo la presencia de Emilio Reus".
Sin embargo destacaría de él su gran preparación y capacidad emprendedora que sumada a su fascinante oratoria condujeron al país a un cambio sorprendente, pero esa noble ilusión de progreso la convirtieron en elevadas expectativas económicas y de ahí a la irracional y febril especulación. El haber muerto pobre nos muestra su gran implicación personal y patrimonial en todos sus proyectos, tras haberlo tenido todo a su alcance.
La finca de Torrellano fue heredada por su hermana Josefina Reus Bahamonde, casada con Julián Martínez, de cuyo matrimonio nació, entre otros, su hijo Julián Martínez Reus.
Padre e hijo militaron en el partido Reformista (de corte republicano, laicista y anticaciquil, y al que pertenecieron, entre otros, Manuel Azaña y José Ortega y Gasset) y por el que hicieron campaña como nos muestra la siguiente noticia aparecida en el diario La Libertad de 1913 en el que se muestra como vinieron "a pasar unos días en su hermosa finca "El Portichol" llamada por nosotros "La casa Gran de Reus". El Sr. Martínez Reus, entusiasta reformista" ... "donde se celebró con éste una larga e interesante conferencia sobre la marcha del Partido Reformista en la Circunscripción, de la que quedó muy satisfecho el Sr. Martínez. Por conocer el Sr. Martínez este término desde su infancia, goza de grandes simpatías entre estos campesinos, por lo cual no sería extraño que el Partido le designara candidato en la próximas elecciones ...".
Julián Martínez Reus tomó las riendas de la editorial fundada por su abuelo modernizándola y ampliando las publicaciones a otros ámbitos como la medicina, posteriormente fue nombrando Presidente de la Cámara del Libro y elegido concejal de Madrid.
Tras la proclamación de la Segunda Republica el partido en el que militaba cambió de nombre por el de Partido Republicano Liberal Democrático (de centro derecha), del que llegó a ser vicepresidente primero. Fue ejecutado por milicianos izquierdistas el día 8 de noviembre de 1936.
Los Reus solían pasar largas temporadas de descanso "su magnifica hacienda del Portichol", desplazándose en verano a la playa del Postiguet para bañarse en el Mediterráneo, donde en una ocasión a Emilio Reus le llegaron a robar su reloj de oro.
En Lo Reus vivía un casero que se ocupaba de mantener la casa en buen estado y vigilada, y que a la vez servía a los señores cuando estos acudían. El primer casero fue Jaime Mollá Candela que se instaló a finales del siglo XIX junto con sus nueve hijos y resto de familia. Precisamente esa familia numerosa era lo más indicado para que la extensa finca rústica, de al menos 332 tahullas, contando además con una "almazara de piedras y prensas", estuviera bien atendida y en plena producción.
Con el paso del tiempo se arrendó parte de la casa y de los bancales, lo que proporcionaba a los propietarios unas rentas recurrentes. Posteriormente la finca fue vendiéndose por pequeñas parcelas, especialmente a los arrendatarios, llamadas "de Espinosa", "del algarrobo", "sur de la vía", etc... y lo mismo ocurrió con la casa a la que cada vez más se le añadían más viviendas, que a su vez eran heredadas por mayor número de descendientes, convirtiéndose en un "roal".
Una hacienda donde tres generaciones de Reus han vivido y veraneado con sus vicisitudes: José Reus fue un gran jurista y tiene dedicada una calle en Alicante, su hijo Emilio fue el referente de toda una época en Uruguay dando nombre a un peculiar y precioso barrio de la capital, y ambos, junto con Julián Martínez, dieron una intensa vida a Lo Reus.
- Quisiera dedicar el presente artículo a Jacinta Navarro Mollá por haberme endulzado los oíos con viejas historias y enseñarme fotografías de un Torrellano muy antiguo donde aparecía lo que ella siempre llamó "su gran familia".
Enlace con fotografías y textos extraídos del artículo de Finita Molina titulado "60 años de historia del Coro de Torrellano. El ayer y el hoy de nuestra existencia" publicado en El Crisol, nº 6 y nº 7 de 2003