sábado, 30 de octubre de 2010

La primera escola de Torrellano - Segle XIX

Jaime Mollá Candela

“Ma mare m´envia a l´escola
en un llibre sense lletres,
i a la primera lliço
m´envia el mestre a fer punyetes”

Torrellano siempre ha estado revuelto, periódicamente han surgido movimientos vecinales que han reivindicado algo tan básico como es una educación digna para sus hijos, acorde con los tiempos. Esto es algo en lo que realmente ha merecido la pena invertir tiempo y esfuerzo, pues la educación es uno de los activos que siempre llevaran nuestros hijos consigo, siendo el propósito de este artículo contar cual fue ese primer movimiento que luchó y consiguió que se implantara una escuela en Torrellano, cómo fue mejorando, dando tributo al esfuerzo de aquellos vecinos y a los niños que acudieron a esas clases.

Los primeros movimientos asociativos se produjeron en las décadas de 1870 y 1880 donde entre los convecinos nació una conciencia y una necesidad de dotar a sus hijos de algo que les permitiera ser personas instruidas, que supieran leer y escribir, y de esa forma tener posibilidades en la vida, y algo casi tan importante, que jamás les engañaran por falta de conocimientos, pues el analfabetismo es el abono perfecto para el abuso y el robo.


Se hace difícil imaginar como era el Torrellano de aquellos lejanos años, pero debía de ser algo así como hoy Torrellano Bajo o Saladas, no debía de existir nada que se asemejara a un núcleo urbano pues serían un grupo de casas diseminadas, de hecho ni siquiera se había construido la estación del ferrocarril, y según la instancia de 1883, de la que más adelante hablaré, vivían en las partidas de Torrellano Alto y Bajo 180 vecinos (con sus familias, la mayoría numerosas, siendo habitual 7 y 9 hijos).

En cuanto a las personas que hicieron posible esa primera escuela diré que eran de diversa condición pero con el convencimiento de que lo que solicitaban era  justo y necesario, así había gentes con más y menos recursos, con más o menos acceso a la cultura, la mayoría llauradors de blusa negra, colaborando los maestros en esas demandas educativas, pero hay un dato escalofriante que da idea de la magnitud del problema al que se enfrentaban: según el censo de 1860 nadie en Torrellano sabía  leer ni escribir.

Desde que a comienzos del siglo XIX el liberalismo moviera todos los resortes políticos necesarios para que el sistema educativo fuera digno y propio de un país libre, esto es: igual, completo, universal, gratuito y público, pasó mucho tiempo hasta que esto pudiera llegar a las gentes más humildes. El caso es que la ley disponía que hubiera una escuela primaria por cada quinientos vecinos, o una en cada pueblo si es que podía pagarla (la escuela primaria corría a cargo de los ayuntamientos), siendo “obligatoria” de los 6 a los 9 años, habiendo varios tipos de escuelas: elementales completas, incompletas, o de temporada y pudiendo incluso impartir clases un maestro sin estudios. La verdad es que la intención de la Ley era buena pero el objetivo de erradicar el analfabetismo no se logró hasta un siglo después, bien entrado el siglo XX. 

Los primeros niños de Torrellano Alto y Bajo que recibieron instrucción primaria debían de desplazarse grandes distancias para recibir clases y lo hacían a otra partida que presumo era la de Saladas, y que reunía a los niños de estas y otras partidas tales como Vallongas o Santa Ana. Hoy sólo es un contratiempo pero en aquellos años era un serio problema, da pena pensar en niños tan pequeños desplazarse al cole a pie, con sus espardeñes, en invierno y en verano, y esas largas distancias, eso debía de desmotivar hasta el más empecinado de todos ellos.

Así nos encontramos que el 26 de agosto de 1876 los vecinos de Torrellano Alto y Bajo se unieron para solicitar a través de una instancia dirigida a la Junta Local de Instrucción “la creación de una escuela elemental de instrucción primaria para los partidos de Torrellano alto y bajo” y para que nos demos cuenta del momento histórico que se vivía diré que en ese mismo año en España reinaba Alfonso XII y se aprobó una nueva constitución instaurándose el sistema canovista de turno de partidos. ¿Y qué ocurrió en la escena política internacional de ese mismo verano?: pues Caballo Loco y sus enfadados siux pasaron por la flecha al 7º de Caballería muriendo el coronel Custer con las botas puestas. Sin duda un glorioso año.

Mas adelante veremos otro tipo de instancia que iba más al grano pero esta que acabo de mencionar no tiene desperdicio alguno y nos da una idea de los tiempos que corrían, primero porque es un verdadero alegato en favor de la educación (dudo que alguien en Torrellano la pudiera escribir, sólo la pudo escribir alguien instruido, especialmente sensibilizado con la causa, encontrando trazas de sarcasmo e ironía), lo segundo que llama la atención es el número de personas que la firmaron, bueno, firmar lo que se dice firmar pocos lo sabían hacer, así que en la instancia los pocos que sabían firmar lo hacían también en nombre de los que no lo sabían haciendo constar los nombres de todos, lo hicieron Pablo Piñol, José Brotons, Jacinto Campello, Jaime Mollá, Manuel Pastor, Bartolomé Esclapez, José Candela, José Gonzálvez, Vicente Fuentes, Antonio Segarra, José Sempere, … así hasta 30 vecinos, dando una imagen de unidad, siendo el contenido de la instancia el siguiente:
“Los que suscriben, vecinos de esta ciudad y habitantes en los partidos rurales de Torrellano alto y bajo de su término, a V. S, respetuosamente exponen:
Que los beneficios que la instrucción reporta a la sociedad son tan notorios y están tan al alcance hasta de las personas que carecen de ella, que no existe afortunadamente quién se atreva a negarlo ni dudarlo siquiera, cuando la negación y la duda parece que lo invaden todo en estos tiempos.
Por ello, pues, no harán los exponentes apología alguna de la instrucción puesto que sería completamente inútil empeñarse en demostrar lo que no ofrece la menor duda.
Que la instrucción primaria sea la base fundamental de toda instrucciones es otra verdad de la que no se puede tener duda, por consiguiente si ha de haber ilustración en un país, es necesario desarrollar en cuanto quepa la instrucción primaria; y tanto es así que no hay mejor barómetro para señalar las oscilaciones de la ilustración y hasta de la moralidad de un pueblo, que el número de escuelas de instrucción primaria que cuenten.
Esto supuesto, y atendida la situación de los dos partidos rurales en que moramos, el crecido número de sus habitantes y la facilidad con que estos pueden acudir a un punto determinado dentro de los mismos a recibir la instrucción de que carecerían de otro modo, resalta la conveniencia y hasta la necesidad de la creación de una escuela elemental de instrucción primaria para dichos dos partidos, en los que, por ser los mas salubres, los mas llanos y los mas poblados del término, no podrá ocurrir lo que en otros del mismo término cuyas escuelas han tenido que cerrarse por falta de alumnos, debida a la insalubridad y accidentes del terreno…

La verdad es que tuvo su efecto inmediato pues al año siguiente se creo la “escuela incompleta de niños”. Se puede decir que los resortes políticos y burocráticos de la época funcionaron mejor que los de ahora pues la respuesta de las autoridades fue prácticamente inmediata. Nuestros antepasados se hubieran aburrido y desesperado con la burocracia que tenemos hoy en día.

Si nos fijamos en el detalle las niñas quedaron fuera del sistema educativo, cuestión que se trato de resolver con una escueta instancia de fecha 28 de mayo de 1881 que dice:
“Jaime Mollá y Candela morador en el partido de Torrellano Alto, según la cédula que exhibe y demás vecinos de dicho partido cuyas cedulas también exhiben a S.S. atentamente exponen: Que desean que el M. I. Ayuntamiento reconociendo la importancia de la Instrucción primaria les cree una enseñanza de niñas en el indicado partido. Gracia que a mas de justicia no dudan alcanzar de la rectitud que a S.S. caracteriza.
Elche 28 de Mayo de 1881.
Jayme Mollá”

Vuelvo a destacar dos hechos, el primero que la instancia no fue redactada por el solicitante, pues firmó como Jayme, antigua forma de escribir ese nombre y en el encabezamiento aparece Jaime, y segundo la rapidez en la creación de la escuela ya que al año siguiente designaron oficialmente maestra para la escuela.

El siguiente paso fue conseguir que la escuela pasara a ser de “incompleta” a “completa”. Es una distinción importante pues el sistema educativo de la época permitía que se impartieran en las aulas los conocimientos mínimos e imprescindibles, dejando de lado otros por falta de medios o incluso por falta de formación del maestro, además de dotarla de más medios materiales. Así nos encontrados con la siguiente instancia suscrita por 10 vecinos el 8 de marzo de 1883 en la cual manifiestan y solicitan:
 “Que habiendo transcurrido seis años a esta fecha que se nos creó una Escuela incompleta de niños, a la cual han asistido nuestros hijos a recibir la Instrucción que en ella se ha dado durante dicho tiempo, y teniendo hoy la dicha de ver el mayor número de ellos sabiendo leer y escribir … pero siendo esta instrucción que vienen recibiendo nuestros hijos incompleta por ser la escuela que nos referimos la misma, no llena los fines de nuestro propósito. Por tanto, deseando que nuestros hijos se les enseñen todos los conocimientos o normas que comprende el programa de primera enseñanza elemental.
Suplicamos se designe hacer o crear la escuela de los distritos indicados a la categoría de completa designándole el sueldo que la ley exige para dicho objeto. Esta petición se funda por una parte, en lo ya indicado y por otra atendiendo al número de vecinos de estos distritos mencionados que haciende (sic) a ciento ochenta …”.

Finalmente en septiembre de 1886 el maestro don Vicente Bernad Torregrosa expuso a la Junta de Instrucción que el local donde se impartían las clases era muy reducido y además no reunía las condiciones necesarias de salubridad, y “…al efecto y con el propósito de evitar los perjuicios que puedan irrogarse en contra de la salud  y de la instrucción pública, el exponente amante en el progreso y adelantos en la misma tiene el alto honor de …” solicitar un local mas capaz y con mejores condiciones.

Al hilo de este tema diré que el primer maestro de Torrellano fue Vicente Bernad Torregrosa y la primera maestra Josefa Aznar Torres, de esta última se conserva su nombramiento por don Enrique Ferrer Viñerta, Catedrático de la facultad de medicina y rector de la Universidad de Valencia “…ha sido nombrada en esta fecha Maestra en propiedad de la escuela pública de niñas de Torrellano alto (Elche) provincia de Alicante en virtud de concurso de ascenso con el sueldo anual de trescientas treinta y tres pesetas treinta y tres centimos…”.

Semestralmente los profesores tenían que remitir un detallado informe sobre el número de niños matriculados, sus nombres, sus edades, el nombre de sus padres, el número de faltas y la causa de ellas.

Así podemos decir que el número medio de alumnos por clase rondaba los 10, soliendo ser las clases de las niñas un poco mas numerosas, estando el rango de edad entre los 6 y los 9 años, y el año se dividía en dos cursos semestrales: de noviembre a abril (invierno) y de mayo a octubre (verano).

El semestre de invierno era el que más faltas acumulaba, en el caso de los niños una media de 56 faltas y en el caso de las niñas la media eran 6 faltas (algo similar ocurría en otras pedanías como L´Altet).  La causa de esta diferencia tan descomunal hay que encontrarla en el motivo que alegaban, en el caso de los niños lo habitual era por “ocupación”, y ello por cuanto los niños trabajaban a esas cortas edades ayudando a sus padres dando idea de las penurias que soportaban, en el caso de las niñas el motivo habitual de las faltas era la distancia y la enfermedad.

El verano lo cambiaba todo, las faltas medias de los niños bajaban a 4 y el número de alumnos aumentaba, se aprovechaba el verano para ir a clase (para que luego digan de los maestros, no tenían ni vacaciones). Muy pocos niños tenían el privilegio de ir dos semestres consecutivos, un ejemplo de ello lo tenemos en los hermanos Alejandro y José Campello Sempere, hijos de Jacinto y Manuela, que en el primer semestre de 1883 tuvieron 85 y 55 faltas de asistencia por “ocupación”, respectivamente, pero que en el segundo semestre del año tuvieron 16 y 9 faltas por enfermedad.

Igualmente tenían que informar anualmente de todo el material escolar del que disponían, y su estado, y para ello elaboraban un exhaustivo informe que hoy nos permite hacernos una idea de cómo era la clase, y así por ejemplo el aula de los niños de 1885 disponía de: una mesa pequeña de escritorio y un tintero; tres registros, el de matrícula, asistencia y contable; cuatro sillas y un sillón; dos cuadros, uno del crucifijo y otro S.M. el Rey don Alfonso doce; un reloj alemán; cuatro cuerpos de carpintería; diez tinteros, seis de zinc y cuatro de cristal; diez muestras de escritura con sus cuadros; una colección de carteles con sus tableros (en mal estado); una pizarra pequeña y doce punteros; un mapa de España; dos perchas para colgar los niños las gorras; una tinaja y un jarro para el agua; dos doctrinas cristianas; dos segundos cuadernos de lectura; dos cartillas agrarias; doce cuadernos de papel pautado y una caja.

En cuanto a donde se impartían las clases diré que eran locales alquilados, hoy calificables directamente de precarios, siendo una de las mayores preocupaciones la condiciones de los mismos y el que estuvieran lo mas accesible posible  a  todos los niños (hay que tener en cuenta que era una escuela rural y por tanto había una gran dispersión de éstos) instalándose habitualmente cerca de las ermitas, pues eran el lugar de referencia social. Recuero haber leído un entrañable artículo escrito por Ángel Sánchez en el que cuenta historias relatadas por su abuela y de sus vivencias en la escuela de niñas de 1888, en el que ubica la escuela a un kilómetro de Torrellano, en la casa de los peones camineros, enfrente hay un camino que  de dirige a la vía del tren, y a la derecha se encontraba “la caseta de l´escola”. Fue al cabo de mucho tiempo cuando  se fue imponiendo en las autoridades la idea de que las clases deberían de impartirse en un lugar destinado exclusivamente al efecto: un colegio.
Otra de las preocupaciones era que tuviera un mínimo de condiciones de salubridad, un tema muy peliagudo, pues a lo que ellos llamaban salubridad hoy nos escandalizarían, sólo de pensar en el atraso médico y de higiene que existía da escalofríos, estando como estamos acostumbrados a todo tipo de comodidades y recursos, pero hay que pensar como eran aquellos tiempos, con altas tasas de mortalidad infantil y sufrimiento (una idea nos la da el  hecho de que en el verano de 1885 Louis Pasteur probó por primera vez con éxito una vacuna contra la rabia).
En cuanto a las materias que se daban en clases y los objetivos a conseguir estaban bien claros: lo que diera tiempo a aprender en un semestre, leer, escribir y algo de matemáticas, y en el caso de las niñas lo prioritario era tener las habilidades dignas de su sexo: bordar y coser. Me alegra saber que hoy en día todavía hay quien aún conserva aquellos bordados que se realizaron en aquella destartalada escuela.
Poco más se puede escribir sobre el tema, ningún testimonio queda, aún queda por leer algún que otro papel apilado, pero decir que el objeto del presente artículo no ha sido otro que el de dar una imagen de aquellos tiempos y el de demostrar que la historia no sólo la escriben los hombres públicos y adinerados, sino que también la escriben los hombres humildes y sencillos que sólo aspiran a ayudar a su convecinos y a educar adecuadamente a sus hijos, sirva de reconocimiento a todos ellos.



LA LLUITA PER UNA ESCOLA


“Ma mare m´envia a l´escola
en un llibre sense lletres,
i a la primera lliço
m´envia el mestre a fer punyetes”

Torrellano sempre hi ha estat molt revolt, periòdicament ha sorgit un moviment veïnal que ha reivindicat una cosa tan bàsic com és una educació digna per als seus fills, d'acord amb els temps. Açò és una cosa en el que realment ha merescut la pena invertir el nostre temps i el nostre esforç, i és el propòsit d'este article contar qual va ser eixe primer moviment que va lluitar i va aconseguir que s'implantara una escola en Torrellano, com va anar millorant, donant tribut a l'esforç d'aquells veïns i als xiquets que van acudir a eixes classes, perquè l'educació és un dels actius que sempre portaran els nostres fills amb si.

Els primers moviments associatius es van produir en les dècades de 1870 i 1880 on entre els conveïns va nàixer una consciència i una necessitat de dotar els seus fills d'una cosa que els permetera ser persones instruïdes, que saberen llegir i escriure, i d'eixa forma tindre possibilitats en la vida, i una cosa quasi tan important, que mai els enganyaren per falta de coneixements, perquè l'analfabetisme és l'abonament perfecte per a l'abús i el robatori.

Es fa difícil imaginar com era el Torrellano d'aquells llunyans anys, però devia ser alguna cosa així com hui Torrellano Baix o Salades, no devia existir res que s'assemblara a un nucli urbà perquè serien un grup de cases disseminades, de fet ni tan sols s'havia construït l'estació del ferrocarril, i segons la instància de 1883, de la que més endavant parlaré, vivien en les partides de Torrellano Alt i Baix 180 veïns (amb les seues famílies, la majoria nombroses, sent habitual 7 i 9 fills).

Quant a les persones que van fer possible eixa primera escola diré que eren de diversa condició però amb el convenciment que el que sol•licitaven era just i necessari, així hi havia gents amb més i menys recursos, amb més o menys accés a la cultura, la majoria llauradors de brusa negra, col•laborant els mestres en eixes demandes educatives, però hi ha una dada esgarrifosa que dóna idea de la magnitud del problema a què s'enfrontaven: segons el cens de 1860 ningú en Torrellano sabia llegir ni escriure.

Des que al començament del segle XIX el liberalisme moguera tots els ressorts polítics necessaris perquè el sistema educatiu fóra digne i propi d'un país lliure, açò és: igual, complet, universal, gratuït i públic, va passar molt de temps fins que açò poguera arribar a les gents més humils. El cas és que la llei disposava que hi haguera una escola primària per cada cinc-cents veïns, o una en cada poble si és que podia pagar-la (l'escola primària anava a càrrec dels ajuntaments), sent “obligatòria” dels 6 als 9 anys, havent-hi diversos tipus d'escoles: elementals completes, incompletes, o de temporada i podent inclús impartir classes un mestre sense estudis. La veritat és que la intenció de la Llei era bona però l'objectiu d'eradicar l'analfabetisme no es va aconseguir fins a un segle després, ben entrat el segle XX.

Els primers xiquets de Torrellano Alt i Baix que van rebre instrucció primària devien desplaçar-se grans distàncies per a rebre classes i ho feien a una altra partida que presumisc era la de Salades, i que reunia els xiquets d'estes i altres partides tals com Vallongas o Santa Anna. Hui només és un contratemps però en aquells anys era un seriós problema, pensar en xiquets tan xicotets desplaçar-se a la escola a peu, a l'hivern i a l'estiu, i eixes distàncies devien de desmotivar fins al més encabotat de tots ells.

Així ens trobem que el 26 d'agost de 1876 els veïns de Torrellano Alt i Baix es van unir per a sol•licitar a través d'una instància dirigida a la Junta Local d'Instrucció “la creación de una escuela elemental de instrucción primaria para los partidos de Torrellano alto y bajo” i perquè ens adonem del moment històric que es vivia diré que en eixe mateix any a Espanya regnava Alfons XII i es va aprovar una nova constitució instaurant-se el sistema canovista de torn de partits. I què va ocórrer en l'escena política internacional d'eixe mateix estiu?: doncs Caballo Loco i els seus sioux van passar per la fletxa al 7m de Cavalleria morint el coronel Custer amb les botes posades, eren altres temps.

Mes avant vorem un altre tipus d'instància que anava més al gra però esta que acabe de mencionar no té cap deixalla i ens dóna una idea dels temps que corrien, primer perquè és un verdader al•legat en favor de l'educació (dubte que algú en Torrellano la poguera escriure, només la va poder escriure algú instruït, especialment sensibilitzat amb la causa, trobant traces de sarcasme i ironia), com crida de segon l'atenció és el nombre de persones que la van firmar, bo, firmar el que es diu firmar pocs el sabien fer, així que en la instància els pocs que sabien firmar ho feien també en nom dels que no ho sabien fent constar els noms de tots, ho van fer Pablo Piñol, José Brotons, Jacinto Campello, Jaime Mollá, Manuel Pastor, Bartolomé Esclapez, José Candela, José Gonzálvez, Vicente Fuentes, Antonio Segarra, José Sempere, … així fins a 30 veïns, donant una imatge d'unitat, sent el contingut de la instància el següent:

“Los que suscriben, vecinos de esta ciudad y habitantes en los partidos rurales de Torrellano alto y bajo de su término, a V. S, respetuosamente exponen:

Que los beneficios que la instrucción reporta a la sociedad son tan notorios y están tan al alcance hasta de las personas que carecen de ella, que no existe afortunadamente quién se atreva a negarlo ni dudarlo siquiera, cuando la negación y la duda parece que lo invaden todo en estos tiempos.

Por ello, pues, no harán los exponentes apología alguna de la instrucción puesto que sería completamente inútil empeñarse en demostrar lo que no ofrece la menor duda.

Que la instrucción primaria sea la base fundamental de toda instrucciones es otra verdad de la que no se puede tener duda, por consiguiente si ha de haber ilustración en un país, es necesario desarrollar en cuanto quepa la instrucción primaria; y tanto es así que no hay mejor barómetro para señalar las oscilaciones de la ilustración y hasta de la moralidad de un pueblo, que el número de escuelas de instrucción primaria que cuenten.

Esto supuesto, y atendida la situación de los dos partidos rurales en que moramos, el crecido número de sus habitantes y la facilidad con que estos pueden acudir a un punto determinado dentro de los mismos a recibir la instrucción de que carecerían de otro modo, resalta la conveniencia y hasta la necesidad de la creación de una escuela elemental de instrucción primaria para dichos dos partidos, en los que, por ser los mas salubres, los mas llanos y los mas poblados del término, no podrá ocurrir lo que en otros del mismo término cuyas escuelas han tenido que cerrarse por falta de alumnos, debida a la insalubridad y accidentes del terreno…”

La veritat és que va tindre el seu efecte immediat pues a l'any següent es crea la “escuela incompleta de niños”. Es pot dir que els ressorts polítics i burocràtics d'aquella època van funcionar millor que els d'ara perquè la resposta de les autoritats va ser pràcticament immediata. Els nostres avantpassats s'hagueren avorrit i desesperat amb la burocràcia que tenim hui en dia.

Si ens fixem en el detall les xiquetes van quedar fora del sistema
educatiu, qüestió que se tracta de resoldre amb una escarida instància de data 28 de maig de 1881 firmada per Jaime Mollá Candela que diu:

“Jaime Mollá y Candela morador en el partido de Torrellano Alto, según la cédula que exhibe y demás vecinos de dicho partido cuyas cedulas también exhiben a S.S. atentamente exponen: Que desean que el M. I. Ayuntamiento reconociendo la importancia de la Instrucción primaria les cree una enseñanza de niñas en el indicado partido. Gracia que a mas de justicia no dudan alcanzar de la rectitud que a S.S. caracteriza.

Elche 28 de Mayo de 1881.

Jayme Mollá”

Torne a destacar dos fets, el primer que la instància no va ser redactada pel sol•licitant, perquè ell va firmar com Jayme, antiga forma d'escriure eixe nom, i segon la rapidesa en la creació de l'escola ja que a l'any següent designaven oficialment mestra per a l'escola.


El següent pas va ser aconseguir que l'escola passara a ser de “incompleta” a “completa”. És una distinció important perquè el sistema educatiu de l'època permetia que s'impartiren en les aules els coneixements mínims i imprescindibles, deixant de costat altres per falta de mitjans o inclús per falta de formació del mestre, a més de dotar-la de més mitjans materials. Així ens trobats amb la següent instància subscrita per 10 veïns el 8 de març de 1883 en la qual manifesten i sol•liciten:

“Que habiendo transcurrido seis años a esta fecha que se nos creó una Escuela incompleta de niños, a la cual han asistido nuestros hijos a recibir la Instrucción que en ella se ha dado durante dicho tiempo, y teniendo hoy la dicha de ver el mayor número de ellos sabiendo leer y escribir … pero siendo esta instrucción que vienen recibiendo nuestros hijos incompleta por ser la escuela que nos referimos la misma, no llena los fines de nuestro propósito. Por tanto, deseando que nuestros hijos se les enseñen todos los conocimientos o normas que comprende el programa de primera enseñanza elemental.

Suplicamos se designe hacer o crear la escuela de los distritos indicados a la categoría de completa designándole el sueldo que la ley exige para dicho objeto. Esta petición se funda por una parte, en lo ya indicado y por otra atendiendo al número de vecinos de estos distritos mencionados que haciende (sic) a ciento ochenta …”.

Finalment al setembre de 1886 el mestre Vicente Bernad Torregrosa va exposar a la Junta d'Instrucció que el local on s'impartien les classes era molt reduït i a més no reunia les condicions necessàries de salubritat, i “…al efecto y con el propósito de evitar los perjuicios que puedan irrogarse en contra de la salud y de la instrucción pública, el exponente amante en el progreso y adelantos en la misma tiene el alto honor de …” sol•licitar un local mes capaç i amb millors condicions.

Al fil d'este tema diré que el primer mestre de Torrellano va ser Vicente Bernad Torregrosa i la primera mestra Josefa Aznar Torres, d'esta última se conserva el seu nomenament pel senyor Enrique Ferrer Viñerta, Catedràtic de la facultat de medicina i rector de la Universitat de València “…ha sido nombrada en esta fecha Maestra en propiedad de la escuela pública de niñas de Torrellano alto (Elche) provincia de Alicante en virtud de concurso de ascenso con el sueldo anual de trescientas treinta y tres pesetas treinta y tres céntimos…”.

Semestralment els professors havien de remetre un detallat informe sobre el nombre de xiquets matriculats, els seus noms, les seues edats, el nom dels seus pares, el nombre de faltes i la causa d'elles.

Així podem dir que el nombre mitjà d'alumnes per classe rondava els 10, solent ser les classes de les xiquetes un poc mes nombroses, estant el rang d'edat entre els 6 i els 9 anys, i l'any es dividia en dos cursos semestrals: de novembre a abril (hivern) i de maig a octubre (estiu).

El semestre d'hivern era el que més faltes acumulava, en el cas dels xiquets una mitjana de 56 faltes i en el cas de les xiquetes la mitjana eren 6 faltes (una cosa semblant ocorria en altres pedanías com L´Altet). La causa d'esta diferència tan descomunal cal trobar-la en el motiu que al•legaven, en el cas dels xiquets allò habitual era per “ocupación”, i això per quant els xiquets treballaven a eixes curtes edats ajudant els seus pares donant idea de les penúries que suportaven, en el cas de les xiquetes el motiu habitual de les faltes era la distància i la malaltia.

L'estiu el canviava tot, les faltes mitjanes dels xiquets baixaven a 4 i el nombre d'alumnes augmentava, s'aprofitava l'estiu per a anar a classe (perquè després diguen dels mestres, no tenien ni vacacions). Molt pocs xiquets tenien el privilegi d'anar dos semestres consecutius, un exemple d'això el tenim en els germans Alejandro i José Campello Sempere, fills de Jacinto i Manuela, que en el primer semestre de 1883 van tindre 85 i 55 faltes d'assistència per “ocupación”, respectivament, però que en el segon semestre de l'any van tindre 16 i 9 faltes per malaltia.

Igualment havien d'informar anualment de tot el material escolar del que disposaven, i el seu estat, i per a això elaboraven un exhaustiu informe que hui ens permet fer-nos una idea de com era la classe, i així per exemple l'aula dels xiquets de 1885 disposava de: una taula xicoteta d'escriptori i un tinter; tres registros, el de matrícula, assistència i comptable; quatre cadires i una butaca; dos quadros, un del crucifix i un altre S.M. el Rei el senyor Alfons dotze; un rellotge alemany; quatre cossos de fusteria; deu tinters, sis de zinc i quatre de cristal; deu mostres d'escriptura amb els seus quadros; una col•lecció de cartells amb els seus taulers (en mal estat); una pissarra xicoteta i dotze punters; un mapa d'Espanya; dos perxes per a penjar els xiquets les gorres; una gerra i un pitxer per a l'aigua; dos doctrines cristianes; dos segons quaderns de lectura; dos cartilles agràries; dotze quaderns de paper pautat i una caixa.

Quant a on s'impartien les classes diré que eren locals llogats, hui qualificables directament de precaris, sent una de les majors preocupacions la condicions dels mateixos i el que estigueren el mes accessible possible a tots els xiquets (cal tindre en conte que era una escola rural i per tant hi havia una gran dispersió d'estos) instal•lant-se habitualment prop de les ermites, perquè eren el lloc de referència social. Recuiro haver llegit un entranyable article escrit per Ángel Sánchez en el que conta històries relatades per la seua iaia i de les seues vivències en l'escola de xiquetes de 1888, en el que ubica l'escola a un quilòmetre de Torrellano, en la casa dels peons caminers, davant hi ha un camí que de dirigix a la via del tren, i a la dreta es trobava “la caseta de l´escola”. Va ser al cap de molt de temps quan es va anar imposant en les autoritats la idea que les classes deurien impartir-se en un lloc destinat exclusivament a l'efecte: un col•legi.

Una altra de les preocupacions era que tinguera un mínim de condicions de salubritat, un tema molt enrevessat, perquè al que ells anomenaven salubritat hui ens escandalitzarien, només de pensar en el retard mèdic i d'higiene que existia dóna por, estant com estem acostumats a tot tipus de comoditats i recursos, però cal pensar com eren aquells temps, amb altes taxes de mortalitat infantil i patiment (una idea ens la dóna el fet que en l'estiu de 1885 Louis Pasteur va provar per primera vegada amb èxit una vacuna contra la ràbia).

Quant a les matèries que es donaven en classes i els objectius a aconseguir estaven ben clars: el que donara temps a aprendre en un semestre, llegir, escriure i alguna cosa de matemàtiques, i en el cas de les xiquetes allò prioritari era tindre les habilitats dignes del seu sexe: brodar i cosir. M'alegra saber que hui en dia encara hi ha qui encara conserva aquells brodats que es van realitzar en aquella escola.

Poc més es pot escriure sobre el tema, pocs testimonis queden, encara queda per llegir alguns papers apilats, però cal dir que l'objecte del present article no ha sigut un altre que el de donar una imatge d'aquells temps i el de demostrar que la història no sols l'escriuen els hòmens públics i adinerats, sinó que també l'escriuen els hòmens humils i senzills que només aspiren a ajudar als seus conveïns i a educar adequadament als seus fills, servisca de reconeixement a tots ells.


Juan Francisco Mollá Agulló.
Publicado en la revista "El Crisol"






2 comentarios:

  1. Enhorabona per l'article, m'ha encantat!
    Molt d'ànim per a continuar recopilant histories com aquesta.

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  2. Volia recomanar el teu blog a uns amics però hui no puc llegir el teu text, alguna cosa has canviat que no deixa vore el text. Per favor, mira-ho.
    Bon dia.

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